
HISTORIA DEL CARMEN
El 16 de julio es una fecha especial
para la Orden Carmelitana. Hace 750 años su Prior, san Simon Stock, recibía,
como cuenta la tradición, un escapulario de manos de la Virgen María. la entrega
de ese símbolo se ha llenado de historia y significado, y supone
para muchos fieles, no solo carmelitas, un lazo especial de amor que les une
fuertemente con María, Madre y poderosa intercesora
de sus hijos ante Dios, El mismo Juan Pablo 11 reconoce estar unido al
escapulario de la Virgen del Carmen desde su juventud.
Estrella del mar, estrella de la mañana, rezaba el santo carmelita Simón Stock
hace casi ocho siglos a la Virgen María, cuando su Orden sufría persecuciones y
duros momentos. El premio en vida a tanto amor, según reza la tradición, fue la
aparición de la Virgen a este santo, el 16 de julio de 1251. En esta aparición
la Virgen entregó a Simón Stock un Escapulario, símbolo que se convertiría, a
través de la historia, en una señal de compromiso cristiano, no sólo para los
carmelitas, sino para todos los fieles. Este debe ser un signo de salvación y
privilegio para ti y para todos los carmelitas: quien muera usando el
Escapulario no sufrirá el fuego eterno, fueron las palabras de María al santo.
De esta forma, el Escapulario se convierte en un sacramental, que, según el
Vaticano II, es un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio
del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la
intercesión de la Iglesia.
750 años de historia separan ya a la Orden del Carmen, los Hermanos de la
Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, de aquel providencia] momento.
Las celebraciones no se han hecho esperar, y toda la familia carmelitana se
reunirá los días 11 y 12 de septiembre en la Plaza de San Pedro, de Roma, en un
encuentro internacional para dar gracias a la Virgen del Carmen, y al Papa
también por la hermosa Carta que envió a los Superiores Generales de las dos
ramas carmelitas, los padres Joseph Chalmers, de la antigua, o calzada, y Camilo
Maccise, de la rama reformada por santa Teresa y san Juan de la Cruz, llamada
descalza. En ella, el Pontífice sorprendió a muchos haciendo una revelación muy
personal: ¡También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el
Escapulario del Carmen!, al tiempo que afirmaba con gozo saber que la Orden del
Carmen, en sus dos ramas, antigua y reformada, quiere expresar su propio amor
filial hacia el Carmelo, Madre y Guía en el camino de la santidad.
Y es que la Orden del Carmen no tenía en sus orígenes más primitivos un hombre o
mujer a quien acudir como fundadora, ni en la Norma de vida que les da san
Alberto se mencionaba explícitamente a la Virgen. Su ideal de perfección no
estuvo bien definido imitado desde el principio, pero se fue perfilando
lentamente, y centrando en la experiencia de una Patrona, dedicándole el año
2001, invocada con tensa vida interior, junto con el seguimiento de las
enseñanzas del Evangelio y una devoción especial a la Virgen María, que es el
prototipo que ayuda a la unión con Dios.
Los orígenes de la Orden del Carmen se hunden en los cruzados, penitentes y
peregrinos que se asentaron en el sigloXII en las laderas del monte Carmelo, en
Palestina, de donde viene su nombre: carmelitas. En este monte; como recuerdan
los libros 1 y 11 de los Reyes en la Biblia, el gran profeta Elías luchó en
defensa de la pureza de la fe en el Dios de Israel, y los peregrinos que hasta
él llegaban trataban de vivir de forma eremítica, y en la imitación del profeta
Elías, su vida cristiana. Con el tiempo este grupo de ermita los decidió obtener
una estabilidad jurídica y se dirigieron al que entonces era Patriarca de
Jerusalén, Alberto Avogadro, residente en las cercanías del Carmelo, quien
escribió para ellos una fórmula de vida. La finalidad de la Orden no sería otra
que la de vivir en obsequio de Jesucristo, al que implícitamente eligieron como
Patrono y Dominus loci, pero su elección explícita fue para la Madre, la virgen
María, especialmente por su bondad y en sus cuidados de Madre, convirtiéndose
así en una Orden mariana.
En los primeros siglos, los carmelitas celebraron como Patrona principal de la
Orden a la Virgen bajo advocaciones como la Anunciación, la Asunción y, sobre
todo, la Inmaculada Concepción. Pero el milagro del Escapulario vino a
engrandecer la fiesta del Carmen el día 16 de julio como el de la consagración
del Carmelo a María, celebrándose no sólo en tierra, sino también en el mar,
porque la Virgen del Carmen, Estrella de los mares, es también Patrona de las
gentes del mar desde hace siglos, en honor a los muchos prodigios y milagros que
la intercesión de la Virgen ha producido. Como canta la copla popular: Por
encima de las olas van españolas galeras, y la Virgen del Carmelo es su mejor
timonera.
A. Llamas Palacio

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http://www.planalfa.es/confer/Carmelitas