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Literatura y arte
[buzón] SAN ISIDRO EN LA LITERATURA HISTORIOGRAFÍA SOBRE SAN ISIDRO
La obra es muy extensa, en dos Libros de 350 y 267 páginas. En el Libro 1 con -2capítulos relata ampliada y con digresione ascéticas y referencias bíblicas la vida de San Isidro. En el Libro lI dedica dos Tratados (págs. 1-188) a los milagros del Santo (hasta su canonización, y el Tratado tercera a la vida de Santa María de la Cabeza. Incluye en un apéndice el Discurso de D. Alonso Franco, párroco de San Andrés. en la Beatificación del Santo Labrador. En este mismo año, 1622, Melchor Ramírez de León publica en Roma una
hagiografía en italiano de San Isidro, que es traducida al francés por el Sr. de
Hardeville, y publicada en París en 1622. La obra italiana fue traducida al
alemán por Pedro Albertal en 1629'. En 1627 fray Reginaldo publica en
Perpiñán y en castellano, una biografía de los santos labradores Isidro de
Madrid y Galderique de Canigou. Retornando a la Villa y Corte, Jerónimo Quintana dedica 16 capítulos y 26 folios a la vida de San Isidro, y un capítulo con 3 folios a la de su santa esposa en su Historia de la Villa de Madrid de 1639, páginas en las que utiliza la información de los Procesos, pero en las que, a pesar del prestigio del autor y obra, interpreta las fuentes con escaso rigor científico y mucho apasionamiento, en un intento de amplificar la figura del Santo y su relación con Madrid.Una biografía que ha sido poco valorada hasta ahora es la del P. Gregorio Argaiz, Cronista de la Orden Benedictina, quien publica en 1671 La Soledad y el Campo laureados por el Solitario de Roma y el Labrador de Batalla de las Navas, la procesión de 1275 y anota el epitafio que hizo Juan Hurtado de Mendoza y la divisa, o heráldica de San Isidro, en el año 1543, en la que figura un rosario, la aguijada, la hoz y espigas.Canonizado San Isidro en 1622, el Concejo de Madrid encarga al dominico Fray Jaime Bleda la redacción de una hagiografía de San Isidro, que debe estar impresa el 15 de mayo de 1622. Para su redacción contó con la información de las Declaraciones de los Procesos, por lo que puede aportar copiosa documentación. La última noticia que incluye es la canonización el 12 de marzo 1622. El siglo xvIII se inicia en el panorama historiográfico de San Isidro con una obra de Rafael Ortiz Vida y milagros de San Isidro, publicada en 1713, reeditada en Madrid en 1723 y en Córdoba en 1765, con escasas aportaciones.De 1730 es la primera monografía dedicada a la esposa del Santo Labrador. Fue escrita por Andrés de Salazar y Castillo y lleva por título La estrella carpetana. Vida de la Sierva de Dios María de la Cabeza. En ella se hace eco de la Bula de Inocencio XII de 1697 por la que se aprueba el Culto Inmemorial de Santa María de la Cabeza, de quien narra la vida en dos libros y 130 páginas. En el primero comienza por su nacimiento, el matrimonio, el paso del río Jarama, el nacimiento del hijo, su crianza, su regreso a Madrid, la muerte de San Isidro y los últimos años hasta su muerte. El Libro lI lo dedica a la ermita de Santa María de la Cabeza en Torrelaguna, el culto inmemorial, sus reliquias, su traslación a Madrid, y sus milagros. En 1741 vio la luz una obra muy sólida sobre San Isidro. Su autor es José Nicolás de la Cruz, fraile mínimo del Convento de la Victoria de Madrid. Su extenso título Corona de Cortesanos y lauro de Labradores, o espejo de Labradores y ejemplar de Cortesanos. La vida, virtudes y milagros de San Isidro Labrador patrón de la antigua, noble, leal y coronada Villa de Madrid, Corte de España y trono de sus católicos monarcas. Adjunta la vida, virtudes y milagros de su dignísima esposa Santa María de la Cabeza (...). De la primera parte del título, lo explica y justifica el autor del siguiente modo: Por los méritos de San Isidro, y de su santa esposa, bajaron los Cortesanos de el Cielo (los ángeles) a ser labradores de Madrid. Y los labradores de Madrid (nuestros santos) subieron a Cortesanos de el Cielo, siendo uno, y otro corona de honor para los Cortesanos de esta Coronada Villa, no menos que lauro de gloria para los Labradores de su felicísima tierra. Lauro es para los labradores de Madrid mirar sobre los altares tan claro espejo, donde ven la santidad como divisa propia de su ejercicio. Corona es para los Cortesanos de la Corte Católica tener de el propio solar exemplar Canonizado, a quien imitar generosos en la no vulgar empresa de una virtud heroica " A pesar de estilo tan barroco, la información es muy extensa. Divide las 336 páginas en cuatro Libros dedicados los dos primeros a la vida de los Santos Labradoresque concluye con una nueva contestación del canónigo Rosell en 1794 en las Adiciones a la Disertación sobre la aparición de San Isidro en la batalla de las Navas. A pesar de lo peregrina que pueda resultar la polémica, los autores, buscando argumentos, revisan críticamente las bio grafías de San Isidro, contribuyendo a depurar la historia.El siglo xix presenta un panorama historiográfico desalentador, en el que la cantidad no corresponde con la calidad, salvo muy escasas excepciones. Parece que los autores se muestran más preocupados por el aspecto devocional del santo, dando lugar a numerosos y pequeños opúsculos que nada aportan. Entre ellos: J. L. L. F. Historia de la vida de San Isidro Labrador. (1832) 24 págs. T. J. M. Vida del glorioso San Isidro Labrador (1847), 48 págs. Anónimo. Vida de San Isidro Labrador (1851), 31 págs. Anónimo. Vida del glorioso... (1856), 48 págs. D. F. G. y T. Opúsculo de la vida... (1867) 31 págs. García Calatrava, F. Epítome o compendio sencillo... (1875), 32 págs. Butiñá, F. Vida de San Isidro (1878), 64 págs. Anónimo. Vida de Sant Isidro Llaurador. Vich, 1888, 8 págs. Pérez Garcés, L. El santo Isidro Labrador (1890), 31 págs. Gómez Jalón, P. Vida de San Isidro Labrador (1894). Y Moreno de la Tejera, V. Historia exacta de San Isidro Labrador (1896), 15 págs.Como aportaciones decimonónicas hay que señalar el estudio de Fidel Fita sobre el Códice de Juan Diácono en el Boletín de la Real Academia de la Historia de 1886, quien publica por primera vez y con espíritu crítico el texto latino del Códice, del que hace su transcripción. Unos años más tarde Gerardo Mullé de la Cerda publica una Vida de San Isidro Labrador en 1891, en la que analiza la bibliografía existente sobre el santo mantenidos por un empleado de la Real Biblioteca "8. Surge a partir de la revisión crítica de la historia medieval española, con una obra del marqués de Mondéjar: Memorias históri cas de ... Alonso el Noble..., publicada en 1783, que es rebatida por D. Manuel Rosell, Canónigo de la Real Iglesia de San Isidro en Disertación histórica sobre la aparición de San Isidro, patrón de Madrid, a los reyes..., de 1789, que refutó Juan Antonio Pellicer y Saforcada en el Discurso sobre varias antigüedades de Madrid... (1791). En el mismo año replica el canónigo Rosell con la Apología en defensa de la aparición de San Isidro en la batalla de las Navas..., réplica a la que contesta Pellicer en 1793 con la Carta histórica-apologética...Bilbao, Ediciones Paulinas, 1962. Velázquez Díaz: San Isidro Labrador, modelo de las labradores de todos los tiempos, Granada, 1962, y Carlos Ros: Vida de San Isidro Labrador. Madrid, San Pablo (2a), 1995. Adelantándose al 1X centenario del nacimiento de San Isidro, Amarie Dennis publica en Madrid, y en 1981 Saint Isidro Labrador. Patron of Madrid, la única obra que conocemos sobre el Santo Labrador escrita en inglés, que creemos estuvo destinada a los miembros de la National Catolic Rural Life Conference de EE.UU, quienes comenzaron a peregrinar a Madrid en 1957. La efemérides de 1982 fue motivo para que la Academia de Arte e Historia de San Dámaso, publicara un año más tarde una obra de conjunto que mejora sustancialmente lo publicado hasta entonces. San Isidro patrón de la Villa y Corte: IX centenario de su nacimiento (262 págs). Se estructura en 22 trabajos encargados a otros tantos especialistas, dando lugar a una obra que a pesar de la falta de coordinación, la ausencia de bibliografía general y la escasa difusión de la misma, es imprescindible para los estudios posteriores sobre San Isidro, y que abrió una nueva etapa historiográfica.Francisco Moreno había publicado en 1982 San Isidro Labrador: Biografía crítica, y diez años más tarde San Isidro Labrador, que completa en 1994 con una biografía dedicada a Santa María de la Cabeza. Estos estudios suponen una valiosa aportación a la historiografía Isidoriana.De 1987 es la obra de Fr. Domingo Fernández Villa (75 págs.), quien expone con claridad los aspectos fundamentales de la vida, milagros y culto a San Isidro, con abundante material gráfico en color y en gran medida inédito.El Códice de Juan Gil de Zamora ha sido objeto de dos recientes traducciones al castellano. En 1988 por María Paz Herrero Lorenzo (77 págs.), y una segunda, la espléndida edición realizada en 1993 por la Academia de Arte e Historia de San Dámaso con ocasión de la inauguración por S.S. el Papa Juan Pablo H de la Catedral de la Almudena en Madrid. Incluye la primera reproducción facsimilar íntegra del Códice medieval, la transcripción en latín del P. Fidel Fita, revisada, y la traducción al castellano, en una edición impecable, y que al igual que la edición de la obra de 1983, creemos no ha tenido la difusión que merece.La obra más reciente se debe a Ediciones La Librería, que publica en La Pequeña Biblioteca de Madrid (1999) un opúsculo de Ma Isabel Gea Ortigas titulado La Almudena y San Isidro patronos de Madrid, en la que realiza una apretada síntesis de la vida del Santo madrileño en 29 páginas.
La imprenta española en el
siglo XVII:
Juan Mongastón, impresor en Nájera, ocupa un lugar en este apartado por ser el responsable de la primera edición que se realiza en España sobre los Emblemas de Alciato, por Diego López, Declaración magistral sobre los emblemas de Andrés Alciato (1615). El libro de emblemas, producto del más puro contrarreformismo, responde al objetivo de propagar visualmente las verdades de la Iglesia o ideas morales o políticas mediante la interacción de texto e imagen, puesto que un emblema consiste en dotar a una imagen de un título explicativo y de un poema. En general, en España las ilustraciones de los emblemas son toscas xilografías, más baratas que las calcografías, como en el ejemplo expuesto. Fueron obras muy populares y su venta estaba asegurada. Artus Taberniel en Salamanca, Pedro Rodríguez en Toledo, Francisco de Lyra en Sevilla, Juan Nogués en Huesca, Luís Martínez Grande en Alcalá de Henares, son los nombres de algunos de los muchos impresores que trabajaron en esta centuria en la que la función de impresor se enriquece, todavía más, convirtiéndose en el factor esencial de la fabricación del libro en su sentido más amplio: editor, mercader, patrocinador, librero, distribuidor, etc.
LOPE DE VEGA (Madrid, 1562-1635): VIDA Y SEMBLANZAS
Los múltiples y a veces turbulentos azares de la vida de
Lope de Vega, fueron esencialmente sentimentales y afectivos. Detalles tan
recónditos de su existir no podríamos conocerlos si el propio poeta no hubiera
ido trasponiendo esos pormenores a su obra literaria. Lope sentía la necesidad
de dejar testimonio de sí mismo. Es evidente que el protagonista no es -no puede
ser nunca- un narrador imparcial. Sobre todos los acontecimientos pondrá el
filtro de la subjetividad. Añadamos a esto que tuvo siempre sus manías y entre
ellas se contó el acrecentar el número, en verdad grandísimo, de sus obras y el
restar algunos de sus años. En casi todas sus obras encontraremos la vida
invadida por la literatura y, como corolario, la literatura impregnada de vida.
Calderón de la Barca .Nacido en Madrid en 1600, estudia con los
jesuitas y
completa su formación en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca.
Participa en varias campañas militares al servicio del duque del Infantado. En
1651 se ordena sacerdote, residiendo en Toledo y más tarde en Madrid como
capellán. Dedicado a la literatura, poesía y drama fundamentalmente, su obra le
instala como una de las cumbres de la literatura universal. Escribió un total de
110 comedias, 80 autos sacramentales, amén de un sinfín de entremeses, loas,
zarzuelas y otras obras. Autor de éxito en el
Siglo de Oro
de las letras españolas, fue además un escritor favorito de la corte, para quien
escribe sus primeros títulos. Así, "El mayor encanto, amor", d
SAN ISIDRO EN VERSO ![]() Baltasar Vellerino de Villalobos dedica en 1592 estos versos al Santo Labrador en la introducción de la obra de Alonso de Villegas: Isidro siendo en el suelo labrador en paz y en guerra, del grano de vuestra tierra cogéis el fruto en el cielo. Lope de Vega escribe entre 1596 y los primeros meses de 1597 El Isidro, un relato poético en el que narra la biografía del labrador madrileño en diez cantos, 10.300 versos y 56.520 palabras "9, poema que Vega contribuyó a reavivar la fama de San Isidro en el mundo de la cultura. Según Menéndez Pelayo la obra fue muy popular y merecía serlo porque encanta el brío, la espontaneidad candorosa y deliciosas escenas villanas, que son de lo mejor entre lo mucho bueno que Lope escribió en su género. Prueba de ello son las nuevas ediciones que se hicieron: en Madrid en 1602, 1603; Alcalá, 1607, Barcelona, 1608 y Madrid en 1613, 1632 y 1638.
Labré, cultivé, cogí Tierras, virtudes y cielo Con piedad, con fe, con celo, San Isidro de Madrid. Entre los nombres de los concurrentes sobresalen el de Guillén de Castro, Juan de Jaúregui, Calderón, el Maestro Vicente Espinel, y Lope de Vega que se presenta con su nombre y dos seudónimos: Lope de Vega el mozo (su hijo) y el Maestro Burguillos, con magníficos poemas -tal vez lo mejor de las Justas- en opinión de Joaquín de Entrambasaguas De entre los numerosos certámenes, unas composiciones glosan la siguiente estrofa: A ninguno Isidro el Cielo, premió por arar tan bien, porque fuisteis sólo quien, aró con el Cielo el suelo. La Glosa de Burlas, glosa esta estrofa: ¿Es bien, Isidro, que holgando, estéis en el campo vos, y los Ángeles de Dios estén por vos trabajando? En las Justas de Canonización de 1622, fueron premiados Guillén de Castro, Mira de Amescua, Francisco Quintana, Francisco Urbino y Pedro Calderón de la Barca. En ellas, Lope de Vega se superó a sí mismo, obteniendo el primer premio del primer Combate con una canción petrarquista magnífica, el tercer premio del quinto Combate con unas redondillas presentadas por doña Antonia de Nevares, hija de Lope y de Marta de Nevares, poemas dedicados a San Isidro, un soneto de Luis Cambronero :¡Oh San Isidro, bien reverenciado! por todos los nacidos en la Villa, donde tú hiciste tanta maravilla: por eso su Patrono te han nombrado. De Vargas fuiste siervo y admirado, pues servir de criado no te humilla, porque tu calidad de santo brilla y hace pensar que el cielo te ha guiado. Este canto poético lo entono, porque tu alma de santo me acompaña, mejor dicho, tu voz, que no abandono, Porque puede evitar cuanto nos daña, y el que sirvió a un patrón hoy es Patrono de Madrid, capital de toda España.
POESIA
A San isidro yo canto
VIDA DE S. YSIDRO Breve resumen ordenado en verso de la vida de los felicísimos Esposos San Ysidro y Santa Maria de la Cabeza, Patronos de Madrid. Año de 1837.
nacimiento de su hijo; y las hay también propias de una farsa grotesca, como la del sacristán que se queja de que con el poder que Isidro tiene en el cielo, no gana nada en los entierros, pues nadie se muere, y el Santo parece hacer vencido y desterrado a la muerte. Pero en medio de esta variedad predomina el carácter amable y devoto del Santo, que da una especie de unidad y fuerza poética al conjun to. Los ángeles bajan a arar por él, para que no se le acuse de abandonar sus labores por oír misa: al toque de su ahijada brota una fuente de agua purísima, que en medio de un cálido desierto apaga la sed de su injusto señor. Cantos y poesías populares, una parodia del viejo romance fronterizo, alusiones a la sagrada imagen de la Almudena y a la iglesia de San Andrés, presta animación al diálogo; pinturas todas familiares y domésticas para el vecindario de Madrid, y cuya representación hería cuerdas que a la sazón vibraban aún en todos los corazones. Se compone de tres jornadas, con 35 personajes. En ella los versos que comienzan: Molinico que mueles amores... molinico que mueles mis celos... La canonización de San Isidro en 1622 dio motivo a Lope para publicar dos nuevas comedias dedicadas al Santo Labrador: La niñez de San Isidro, y La juventud de San Isidro, que fueron publicadas en la Relación de las fiestas de 1622. La niñez de San Isidro se compone de dos actos, con doce personajes, y a juicio de García Villada, la trama es casi nula y la narración a veces lánguida; con todo, hay en ellos ideas delicadas y versos hermosísimos. Entre ellos: Señor, enseña mi fe, sed vos el maestro mío, porque solamente en vos lo que he de saber confío. Ahora que soy papel blanco, imprimid de suerte, que a leer un libro acierte que está todo Dios en él. aves que cantáis amores, serafines de este suelo, pues cantáis al Rey del Cielo, enseñadme, que no sé,sus alabanzas, y haré lengua de mi limpio celo. Del primer Acto es este Soneto: Dios de mi alma, inmenso señor mío, luz de mis ojos, dulce enamorado, divino Labrador, en cuyo arado, os puso hasta morir mi desvarío. La comedia relata los primeros años del labrador, en los que ve la obra del Creador en la naturaleza. En una ocasión va Isidro a llevar la comida a su padre, y a los zagales; mientas comen, se queda solo junto al río Manzanares, y dice estas estrofas: ¡Oh, que cosas, Dios mío! el libro del campo abierto muestra con tanto concierto en la orilla de este río. Para contemplar en vos, pues que la flor más pequeña me está diciendo y me enseña que sois Dios. Al terminar Isidro estos versos, se le acerca Jesús, vestido de pastor, y se cruza entre ambos un diálogo en las orillas del Manzanares.La Juventud de San Isidro se estructura en dos actos, con doce personajes. El argumento es sencillo: crece Isidro entre labra dores, se casa con María de la Cabeza, llevan ambos una vida santa, turbada sólo por la calumnia, que sirve para acrisolar su mutuo amor y santidad. En la obra, Isidro canta las alabanzas del Señor, al contemplar en el campo sus criaturas: Árboles, plantas y flores que eternamente alabáis a vuestro Creador, y estáis agradeciendo favores........
San Isidro ha tenido una muy amplia representación gráfica en innumerables lugares de España, Europa, América y Fili pinas. Es abrumador el número de ocasiones en las que el Santo Labrador ha sido representado en las Bellas Artes. Estructuramos el capítulo analizando la iconografía más antigua, medieval y moderna, para a partir de 1622 señalar las piezas más significativas, en escultura, pintura, grabados y artes menores. ICONOGRAFÍA MEDIEVAL Y MODERNA El atuendo de San Isidro durante su vida en Madrid, Carabanchel y Torrelaguna, fue el de los campesinos de la época, que nos describe Salazar de Mendoza "Andaban los castellanos con las gramallas largas hasta en tierra, con sus antiparas y capirotecos y con cogulla sobre la cabeza, e sin calza, e con barbas largas e saludándose ansi; can orgullo, e paresciáles bien que era maravilla"-. Las primeras representaciones gráficas de San Isidro se producen en el Madrid del siglo xiii, en relación con su sepulcro. Las fuentes documentales del siglo xvi describen la estatua -hoy desaparecida- atribuida a la donación de Alfonso VIII. "Una figura de bulto del dicho Bienaventurado San Isidro, de estatura de un hombre grande, esmaltada de colorado y oro, y azul y oro, con su capote y capi lla puesto, muy hermoso el rostro, el cual tiene muy
encendido, y las barbas negras y en las manos tiene la aguijada. Y a los pies
del dicho retrato está una caja grande de hasta tres varas de larga, todo
pintada de dieciséis de los milagros del dicho santo, y en especial cuando
multiplicó Dios las ollas para dar a los pobres, y el milagro del arado, y la
fundación de una fuente, y la resurrección del caballo de su amo"`.
El documento completa lo que hoy podemos apreciar en el arca situada en la
Catedral de la Almudena. Mide 2,25 metros de largo, 1,05 de alto y 0,85 de
ancho. Es de pino revestido de cuero, cubierto con un aparejo blanco, sobre el
cual se han pintado diversas escenas. La fragilidad del cuero, las numerosas
cerraduras colocadas sobre la decoración, la devoción popular y el paso del
tiempo han deteriorado el arca, que constituye un monumento capital del gótico
lineal castellano del siglo xiii. Está formada por una caja y una tapa,
compuesta ésta por dos tablas que se unen por el vértice. La composición se
estructura en cuadros arquitectónicos con columnas y arcos trilobulados. El
frente contiene 16 huecos, cuya descripción, de izquierda a derecha, y de abajo
arriba, es la siguiente: En el primer compartimiento la esposa de San Isidro con una cesta de frutas sobre su cabeza, y una vasija en la mano derecha. Está tocada con una cofia blanca sobre la cabeza, plegada a la morisca, que contorneando el rostro, baja hasta cubrir todo el cuello. Tiene una saya roja, cerrando sobre la garganta, que cae hasta los tobillos, y la aljuba amarilla de mangas largas ceñidas adaptada a la cintura. Los pies los lleva calzados con zapatas abiertas, y sujetas sobre el empeine con cordones que, al cruzarse, forman una especie de redecilla. A continuación, está San Isidro, con aureola de santidad, vestido de sayal negro-verdoso, con capote y capucha blancos y abarcas en los pies, y una aguijada en la mano. Está vuelto de espaldas a su esposa, mirando hacia el cielo, en ademán de dirigir el arado que tira un par de bueyes rojos, que están pintados en el segundo compartimiento. En ambos, hay un árbol como fondo de paisaje. En el tercero aparece su amo Juan de Vargas, sobre caballo, blanco, que va a informarse de si su criado pierde el tiemp como le habían dicho, o está efectivamen trabajando. El cuarto compartimiento llenan dos ángeles con aureola y aguijadlvestidos de blanco, que están arando dos yuntas de bueyes rojos. En el quina aparece Isidro guiando el jumento, cuand va al molino, y da de comer con parte dr trigo a las hambrientas palomas. A esa, sigue en el sexto cuadro la pintura del molino con su rueda y tolva, y de pie dos sacorepletos de harina, anunciando el prodigio del crecimiento de ésta. El séptimo y el octavo forman un conjunto. En el primero se divisa a los dos esposos en el zaguán de su casa, mirándose mutuamente. María dice que no con el dedo a Isidro mientras señala con el otro dedo a la olla que está sobre el fuego. Isidro se dirige a ella y señala también la olla, mientras el pobre espera en la puerta. Y en el segundo, al pobre que llama a la puerta pidiendo una limosna, descalzo, y vestido con esclavina, jubón y bordón o báculo .Las pinturas de la tapa se encuentran muy deterioradas. En el primer cuadro está la Virgen con el Niño Jesús sentado en un trono, teniendo en los dos dedos de la mano derecha una manzana colorada. Arrodillado está Isidro. En el segundo cuadro otra imagen de la Virgen, sedente, sobre un pedestal. En el tercero, Isidro arrodillado orando, acompañado de un ángel. En ambas composiciones se pone el énfasis en la devoción a María del Santo Labrador, con unas advocaciones que podrían ser La Almudena y Atocha. En el cuarto cuadro San Isidro con un ángel, que podría ser la fundación de la fuente. El quinto cuadro es indescifrable, pero bien podría corresponden a la resurrección del caballo de Juan de Vargas. En la sexta escena parece que están representa el atuendo de ambos santos permanece en líneas generales con concesiones a la moda y añadiendo complementos. Para San Isidro es usual un sayo abotonado ceñido por medio de un cinturón. Las mangas suelen ir pegadas bajo unas grandes hombreras abullonadas hasta el codo, algunas veces acuchilladas y luego estrechas hasta ceñirse a las muñecas, dejando ver a menudo los puños de la camisa que pueden ser en forma de volante o incluso rizados. Lleva calzones hasta media pierna y los pies protegidos en ocasiones por botas abrochadas por cordones o botones. Suele ser una constante el uso de la gorguera, que aunque había caído en desuso en tiempos de Felipe IV se encuentra en las representaciones del último tercio del siglo xvii e incluso posteriores. En otras figuras se sustituye por un cuello redondo blanco.Santa María suele llevar faldellín, corpiño, delantal y una camisa con mangas hasta el codo. Los colores varían, aunque en la escultura castellana del siglo xvii predominan los tonos marrones. Estos atuendos aparecen dignificados en el siglo xviii por la opulencia y la decoración que los artistas reflejan en las imágenes por un afán de ennoblecimiento.El hijo de San Isidro, llamado Juan, en honor del amo de San Isidro, Juan de Vargas, conocido como illán, o San Illán, ade más de la representación en el "Milagro del Pozo" en la que aparece como niño, cuenta la tradición que fue a labrar las tierras de la Aldehuela en la vega del Tajo, siendo los últimos años de su vida ermitaño del santuario de Nuestra Señora de la Antigua, donde fue enterrado. En este lugar, que dio origen más tarde al municipio llamado Cebolla, en la provincia de Toledo, se erigió una talla del santo en la que aparece vestido con el hábito de San Antonio Abad, barba larga, un libro en la mano izquierda, y en la derecha un bieldo
Gregorio Fernández realiza una talla de San Isidro en 1628 para la Cofradía de la Misericordia de la Villa de Dueñas (Palen cia), policromada por Jerónimo de Calabria. El santo está en actitud de marcha, lleva indumentaria de labrador acomodado; en la mano derecha sostiene una vara, floreada con espigas en la parte superior .Decenas de esculturas de San Isidro de esta época se encuentran en iglesias y ermitas de España. En la iglesia de San Esteban de Fuenlabrada, en la iglesia parroquial de Medina de Pomar (Burgos), en Alcalá de Guadaira (Sevilla), y un largo etcétera.De la primera mitad del siglo xvili son dos tallas de madera de los Santos Labradores, que pertenecen a las Colecciones Rea les '6'. Se encuentran en la Granja de San Ildefonso. San Isidro está representado de cuerpo entero, en pie, cargando el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda. Mira hacia lo alto, coloca la mano derecha sobre el pecho y la izquierda levantada, sujetando una aguijada para azuzar a los bueyes. Viste traje oscuro con gola y paños blancos, calzones y borceguíes. A la cintura un rosario. Santa María de la Cabeza está representada de cuerpo entero, en pie, con la mirada hacia lo alto, adelantando la pierna derecha, en actitud de caminar. Cubre su cabeza con toca blanca y nimbo de metal. Viste túnica roja, corpiño azulado con motivos dorados y delantal plegado en tonos verdes. Calza sandalias y en la mano derecha lleva una jarra'`.En 1732 Juan Ron realiza dos esculturas de San Isidro y Santa María de la Cabeza, para el Puente de Toledo.La Real Muy Ilustre y Primitiva Congregación de San Isidro de Naturales de Madrid encarga a D. José de Oñate la realización de una escultura de San Isidro en el año 1751. Luis Salvador Carmona fue el encargado de realizar la escultura de Santa María de la Cabeza en 1752. Son las que desde entonces y hasta 1936 salieron en procesión en la tarde del quince de Mayo por el Madrid de los Austrias.Ventura Rodríguez fue el encargado de redecorar el retablo mayor de la iglesia del Colegio Imperial entre 1767 y 1769. Diseñóla Gloria de San Isidro en la que aparece el santo arrodillado, entre nubes, rodeado de ángeles con símbolos alusivos a la agricultura.En la fachada de la Real Iglesia de San Isidro se colocaron en 1769 las esculturas en piedra de los santos labradores, esculpi das por Juan Pascual de Mena. Del Colegio de la Paloma proceden dos tallas barrocas del siglo xvut anónimas, que propiedad del Ayuntamiento de Madrid, hoy están deposito. El escultor madrileño Javier 1ladanca talló las esculturas de San Isidro
Labrador y Santa María de la Cabeza que actualmente están en la Capilla de la
Inmaculada de la Real Colegiata de San Isidro. La escultura del patrón de Madrid
(1994), está realizada en madera de abedul. Mide 1,80 metros de altura y está
estofada al modo tradicional. La escultura de Santa María de la Cabeza (1995),
es de madera de pino y tiene las mismas características de altura y decoración
que la de San Isidro. Son las que salen en procesión por las calles de Madrid el
día de la festividad del santo. En proceso de ejecución se encuentran las esculturas en piedra de los Santos ha sido motivo para numeos arlislas. La serie pictórica del barroco inicia con ocasión de la canonización de Isidro en 1622. En ese mismo año Barlolonié González presenta una imagen devo~cional del santo arrodillado sosteniendo viure los brazos la aguijada. Situado en vi paraje de la ermita, deja ver tras él dos yuntas de bueyes blancos con ángeles arantio. En el horizonte, una vista del alcázar de Madrid, que se había constituido en una telerencia monumental de la capital (M. Municipal). Jusepe Leonardo represenla en 1630 el Milagro de la Fuente. Sobre un paisaje montañoso, coloca a San Isidro en el centro de la escena, con la aguijada en el brazo izquierdo. A sus pies brota un Manantial del que bebe un criado. Juan de Vargas, arrodillado ante Isidro, y tras éste el caballo del amo con un criado, en un escoryo bien ejecutado (Museo Municipal). El modelo tuvo fortuna y se hizo una copia coetánea para el Monasterio de Santa Isabel Madrid.Entre 1646 y 1649 Alonso Cano llevó a cabo El Milagro del Pozo para el retablo mayor de la iglesia de Santa María de la Almudena, dando lugar a "uno de los cuadros más hermosos de la pintura barroca" en apreciación de Camón Aznar 169. El conjunto de figuras crea un círculo en el que el rosario destaca fuertemente como centro de la composición, en alusión a la intervención de La Virgen en la crecida de las aguas del pozo Museo del Prado. A Francisco Rizi se debe un dibujo representando el Milagro Je los bueyes. Al fondo se ve el antiguo Alcázar de Madrid (Madrid, Real Academia le Bellas Artes de San Fernando), y dos óleos sobre lienzo en 1656 para el retablo mayor de la iglesia de la Magdalena de Carabanchel, escenario de la vida del santo, actualmente ermita de Na Sa de la Antigua. Represe itan el milagro de la fuente y el paso del río Jarama por Santa María de la Cabeza. San Isidro junto a san Andrés dio lugar a un amplio pictórico sobre la vida del santo,,ulamente hoy perdido. En 1658 I I,ml fisco Cano se obliga a pintar para la p,ll ie rinular de la capilla seis lienzos: "Los Orando, el milagro del agua, cuando las .S'e le vinieron a las manos, el niño del pozo, Santa María de la Cabeza pasó el río y sanó a una enferma"`1. El 2 de mayo son Francisco Ricci y Juan Carreño ,Imenes se obligan a entregar el día de San Illan de 1664 cuatro lienzos destinados a en los nichos del cuerpo. Antonio Palomino realizó un conjunto iconográfico al fresco en 1696 sobre el patrón de la Villa. Terminadas las obras de la Casa Consistorial, el Concejo de Madrid le encargó decorar el Oratorio donde se guardaban las reliquias y una imagen de Santa María de la Cabeza. A los lados del altar coloca dos bustos de los santos labradores. En el muro de los pies del Oratorio coloca el paso del Jarama de Santa María de la Cabeza, observada por San Isidro, oculto entre la vegetación. En el lateral orientado hacia la Plaza de la Villa, la aparición de San Isidro en la Batalla de Las Navas, y frente a éste, San Isidro en oración, arrodillado junto a una iglesia con una aguijada entre los brazos y el rosario en las manos. Al fondo, los ángeles arando. En la bóveda del Oratorio, un fresco con una alegoría de la Villa de Madrid y sus santos naturales. Bajo el manto de María, el escudo del reino de Castilla y bajo éste, el de la Villa de Madrid. A sus pies, los santos madrileños: San Dámaso Papa, la Beata Mariana de Jesús, y San Isidro junto a Santa María de la Cabeza, seguidos por dos ángeles que llevan los atributos de la santa. Antonio Palomino también pintó los frescos de San Isidro para la iglesia de San Juan de Mercado de Valencia entre 1696 y 1700.De la segunda mitad del siglo xvii esuna pareja de óleos de los santos labradores en el Convento de las Descalzas reales. En uno, San Isidro aparece de perfil en actitud de alimentar a un grupo de aves con la simiente que lleva almacenada en un saco. En el otro, Santa María de la Cabeza, representada de cuerpo entero con traje rojo y velo, apoyada en un manto que la transporta por un río. Lleva una brasa encendida y un cántaro ".Anónimos del siglo xvrl son dos cuadros que representan el milagro del pozo, ambos en el Museo Municipal. Otro en el mismo lugar, inspirado aunque con peor técnica, en el Milagro del Pozo de Alonso Cano, en el que cambia los niños jugando con el agua que rebosa, por un perrillo; San Isidro en oración ante la Virgen de Atocha (Museo Municipal; San Isidro hace brctar la fuente milagrosa (Hospital de la V.O.J., Madrid); y otros conservados en la Real academia de Bellas Artes de San Fernando; las Salesas Nuevas; Pinto, iglesia parroquial; Toledo, Museo de Santa Cruz (Bocanegra?); Valencia, Museo de Bellas Artes; y Madrid, colección del Conde de Mayalde, en este caso con los santos labradores. De esta época es el dibujo San Isidro en Oración del Museo del Prado.Fernando VI, devoto del santo madrileño, encarga a Corrado Giaquinto en 1752 la realización de dos bocetos para los frescos de las pechinas de la Capilla del Palacio Real de Madrid. Los bocetos, conservados en la Casa del Príncipe de El Escorial, representan a San Isidro sentado entre nubes, con la mirada hacia el cielo, y una mano en el pecho, rodeado de ángeles; dos de ellos llevan un arado y una hoz. Santa María de la Cabeza aparece arrodillada sobre una nube con ángeles a su alrededor. Estos bocetos se llevaron al fresco por Corrado Giaquinto, con la misma disposición, entre 1759 y 1760, en la Capilla del Palacio Real de Madrid. Desde entonces los Santos Labradores han estado presentes de forma permanente en el edificio que simboliza el poder de la Monarquía Hispánica.
Ramón Bayeu pintó a los Santos Labradores en 1775 en un lienzo conservado en el Museo Romántico de Madrid, y Zacarías González Velázquez en 1786 los frescos que hoy decoran la Capilla de la Casa de San Isidro, en los que el Santo Labrador aparece sobre un cúmulo de nubes, rodeado de ángeles que portan el arado y la aguijada. Las Descalzas Reales conservan entre sus muros tres pinturas anónimas del siglo xvur representando a los Santos Labradores. Una pareja de óleos sobre cristal: San Isidro en medio del campo en actitud suplicante y en otro, Santa María de la Cabeza en el campo con una ermita próxima a la derecha, portando un jarro cerámico y antorcha. Por último, también en las Descalzas, el lienzo anónimo, representando a San Isidro en Oración ante la Virgen de Atocha .Del siglo xrx merecen destacárse una composición ovalada que representa a San Isidro, debido a Eduardo Rosales (Colección Casa-Torres) y un dibujo de Leonardo Representa atuendo medieval y aguijada en la izquierda, y la mano derecha dando ele comer a una paloma. Gerardo Mullé dlbuj,i una acuarela en la que aparece San Isidro "sobre una saya de color verdoso de manga largas y ajustadas, viste capote loba o colubio de Duros rosáceos, el que, recogido sobre los hombt,os, desciende por el pecho y espalda hasta las rodillas, estando a él sujeta la caperuza que cubre la cabeza, calzando sus pies las obarcas, tan comunes a la gente labradora de castilla Del siglo xx el conjunto pictórico más destacado sobre los santos esposos labradores, son los frescos de Ramón Stolz Viciano, que fueron encargados por el instituto Nacional de Colonización para la Capilla de San Isidro en el Real Cortijo de San Isidro, en las proximidades de Aranjuez.Se compone de tres pinturas de grandes dlinensiones. El frontal (alto: 4,60 m; ancho: 4,50 m) que sirve de altar, represen ta un milagro de San Isidro en relación con ¡ti agricultura: "Un año la cosecha fue casi nula, pero Isidro ofreció el trigo que habían cosechado a Dios y recogieron tanto trigo los campesinos que fue una de las cosechas más recordadas por las partes del lugar; del grano que bieldaban salía, por bueno, la simiente del año próximo. En el rompimiento de gloria sobre una nube, el Santo lleva en sus manos un manojo de espigas, y a sus pies, ámeles que portan el arado y la aguijada. Er el vértice inferior izquierdo se ve una pareja de campesinos pidiendo el milagro, y en el inferior derecho otra pareja de campesinos con un caballo, dando gracias por el milagro obrado."Imán del cielo, su vida floreció en milagros", representa los bueyes que aran, el caballo resucitado, la fuente milagrosa, y la multitud que acude a sanar su cuerpo y su alma 1". En una brillante composición arquitectónica, San Isidro arrodillado sobre una roca, da gracias a Dios por los milagros, bajo él, una multitud recoge el agua del manantial del Santo.La composición de la derecha (Alto: 4,50 m; ancho: 4,25 m) fue concebida por el pintor bajo el lema: "Puso en amar a sus hermanos, escuela de caridad". San Isidro da Cecilio Pla y Gallardo es el autor I, Milagro de los ángeles, óleo en el Museo Municipal de Madrid. C. Viv pinta San Isidro en oración en 1948 Congregación de Naturales.Una actualización iconográfica es la del lienzo de Félix Revelló de Toro en San Isidro un santo de hoy, que presenta al santo como campesino contemporáneo, de pie, mirando al cielo, con boina recogida en la mano derecha, y azada en la izquierda (Madrid, Banco de Crédito Agrícola).
La Canonización de San Isidro en 1622 coincide con un momento de esplendor en la elaboración y difusión del grabado, que hasta entonces se había realizado poco en España por la facilidad de efectuarlo en Amberes, ciudad que pertenecía a la Monarquía Hispánica 1'R. El grabado contribuye a la popularización de la imagen del Santo. Los primeros grabados se encargan para realizar portadas de impresos y libros. Así, en 1599 EL Isidro de Lope de Vega, y en 1620 la publicación de la Justa Poética a estos grabados realizados de metal a partir de dibujos , coexiste la xilografía, o grabado madera, destinado para un público quenos exigente. Ente ellos se encuentran el 'd¡cado a San Isidro firmado por Pedro Alradal (1630-1686) (Museo Municipal). Del siglo xv11c conocemos el grabado de San Isidro que lleva la edición castellana de 10 Bula de Canonización (1751), y de 1752 el grabado de F. Matías de Irala qa Santa María de la Cabeza cruzando Jarama sobre su mantilla. Al fondo San Isidro, acompañado de un demonio, y en el vértice superior derecho el escudo de la Coronada Villa de Madrid, portado por ángeles con atributos de labranza. Al Pie: "Verdadero retrato de la milagrosa imagen de Santa María de la Cabeza, gloriosa esposa de San Isidro, patrón de Madrid, que se venera en el oratorio de sus Casas Consistoriales". De este grabado hizo una variante Faldoni, en un grabado dedicado a la reina Ma Bárbara de Portugal (Biblioteca Nacional).
Un grabado importante es el realizado por J. B. Palomino en 1753 sobre dibujo de Antonio González Ruiz, que representa las esculturas de San Dámaso, San Isidro y Santa María de la Cabeza, de la Congregación de Naturales. Al pie: "A la S. M. del Sr. D. Fernando VI ofrece esia estampa de los gloriosos Santos San Dámaso, San Isidro y Santa María de la Cabeza de Naturales Seglares de esta Corte .Hermenegildo Vicior Ugarte en 1768 un grabado de Naturales con las imágenes de los Snntos Labradores.
Otras biografías
importantes: Jaime UCEDA, Vida y milagros del glorioso S. Isidro el Labrador, 2 libros, Madrid 1622. Jeróninio de QUINTANA, A la
muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid. antigüedad, nobleza y grandeza, Madrid 1629. Gregorio de ARGAIZ. La soledad y el campo laureados por el solitario de Roma, Madrid, San Benito y San Isidro, Madrid 1671. Nicolas josé DE IA CRUZ, Vida de San Isidro Labrador Patrón de Madrid, adjunta, Esposa Santa Maria de la Cabeza, Madrid 1790. Reimpresa en 1968. Citarcirios edición. Los BANDOS, Acta sanclorum,
mayo, t. 3, 509-546, París-Roma 1866. 5. LOPE DE VEGA. Además de
otros trabajos sobre San Isidro. El Poema se titula: El Isidro, Madrid 1599. La
primera por título: San Isidro, Labrador Madrid 1617. Las otras se publicaron en
Madrid en 1622, con estos títulos: La niñez San Isidro.
7.
N.J. DE LA CRITZ, 0. c., 37-45j. BLEDA, 0. C., Lib. 11, 189-200. 8. M. FERNÁNDEZ GARCíA, Devoción a San Isidro en la región y San Isidro Labrador, Patrono de la Villa y Corte, Madrid 1983,
175-187. 9.
A. MOMITET MIGUIEZ y M3 V. CHICO PICAZA, 10. N.J. DE I.A CRUZ, 0. c.,
58-61. 11. J. BEDA, 0. c., Lib. 1,
214; N. J. DE LA CRUZ, 0. c., 6 1 -63. 12. Alonso Cano y el Milagro del Pozo, en San Isidro trono de la Villa y Corte, Madrid 1983, 255-258.
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