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Recorrido por el Madrid de San Isidro
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CASA DE SAN ISIDRO En la plaza de San Andrés, esquina a la costanilla de San Pedro (Metro Latina) se sitúa la Casa de San Isidro, donde construyeron los Vargas su casa-palacio. En esta casa vivió San Isidro. Allí se produjo el milagro del Pozo, el cual aún se conserva. Tiene una profundidad de 27 metros más tres de agua. En la reciente excavación se han encontrado materiales en su fondo fechables en el siglo XIII, algunos de tradición musulmana. En el solar que ocupa esta casa murió San Isidro, y en ella se construyó una capilla. Robello y Vasconi lo relata en estos versos: Junto a San
Andrés, tenía este señor [Juan de Vargas] una casa, a donde Isidro y María
obedientes se hospedaban. En un aposento bajo se les dio vivienda Sana, cuyo
aposento es capilla hoy donde la fe cristina, al labrador madrileño, Santo por
divina gracia, culto le da y reverencia, y sus acciones ensalza. Levantada la capilla en el año 1608, fue reformada en 1663 y después de nuevo entre 1783 y 1789, época de la que data la decoración actual. Las pinturas murales que cubren las bóvedas fueron realizadas por Zacarías González Velázquez. El óvalo central representa la apoteosis de San Isidro, y en la bóveda de la nave aparecen dos ángeles que sostienen una corona de laurel mientras otros dos presentan una banda con la inscripción: Hice dormivit in domino (aquí durmió en el Señor), aludiendo a la tradición según la cual el Santo murió en este lugar. El retablo es del siglo XVIII de madera pintada imitando mármol. Un arco de punto alberga una escultura de madera policromada que se encuentra en la capilla desde el año 1663 El edificio cambió de propiedad siendo los Condes de Paredes y más tarde del marqués de Peñafuente. En 1986 fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid quien lo ha restaurado con proyecto del arquitecto Valentín Quintas Ripoll. En él se ha instalado el museo arqueológico municipal , Además del pozo y la capilla, merece destacar la reconstrucción del patio renacentista del siglo XVI, que fue desmontado ,por la ruina del edificio y del que se ha reconstruido en parte siendo una pieza única junto al del patio del colegio imperial en la c/Toledo, con una perspectiva muy intereSante desde sus galerías, con un bello jardín en el centro , este museo es gratuito y contiene la llave del cofre de Santa María de la Cabeza.
PARROQUIA DE SAN ANDRÉS Plaza de San Andrés, nº1. Tno. 91365 48 71 San Isidro fue
feligrés de esta parroquia, miembro de su Cofradía Sacramental, y fue enterrado
en su cementerio, junto al templo. La primitiva iglesia de origen mozárabe, fue
una de las diez parroquias de Madrid que aparecen señaladas en el fuero de Derruida en 1656, fue construida de nuevo y cambiada su orientación, colocando en su cabecera una cúpula. Incendiada en 1936, perdió todo lo que contenía y en la que destacaba el retablo mayor labrado por Juan de Lobera en 1659 que constaba de seis columnas estriadas de orden compuesto con hornacina central que contenía un lienzo de San Andrés.
CAPILLA DEL
OBISPO
Con acceso desde la plaza de la Paja nº 6, fue construida entre 1520 y 1535 por Francisco de Vargas y su hijo D. Gutierre de Vargas Carvajal, obispo de Plasencia, para contener el cuerpo incorrupto de San Isidro, y donde estuvo desde 1535 hasta 1555 y desde 1657 hasta 1669. Originariamente se llamó Capilla del Cuerpo de San Isidro, y tras las desavenencias surgidas con la parroquia de San Andrés, que recuperó la preciada reliquia, se puso bajo la advocación de San Juan de Letrán, tapiando el acceso a la iglesia, dedicándose a capilla funeraria de la familia de los Vargas. Del enterramiento del obispo de Plasencia tomó el nombre popular de Capilla del Obispo. Se accede a la capilla por unas escalinatas de tramos enfrentados, que dan acceso a la Fachada de la Capilla del Obispo y al pequeño claustro construido en el siglo XVI y reformado en el siglo XVIII,con arcos de medio punto. La puerta interior ( una obra maestra del arte renacentista con diversas escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, que se atribuye a Cristóbal Robles. El interior de la capilla es de una nave con ábside poligonal. Se cubre bóveda de crucería, estrellada la del presbiterio. El coro alto se cubre con artesonado. A la derecha el sepulcro del obispo fundador (muerto en 1556), sobre el primitivo sepulcro que unía la capilla con la iglesia de San Andrés, labrado en alabastro y de Francisco Giralte, como los otros con escultura orante del obispo. En el presbiterio y a los lados del altar los sepulcros D. Francisco de Vargas e Inés de Carvajal. En el centro el magnífico retablo.Señalar que en esta capilla que se inauguro en el 2000 se celebró una exposición fotográfica de la Pieta de Miguel Angel celebrándose el 525 aniversario de su nacimiento.
COFRADÍA SACRAMENTALAguila nº1. Tno. 91365 08 41. Un edificio construido en 1896 y allí es la sede de la Archicofradía de San Pedro, San Andrés y San Isidro, a la que perteneció el Santo. a ella, se accede tras una puerta de metal, con arco de medio punto, la Capilla de Isidro, construida según la tradición en el solar de una de las casas en las que el Santo madrileño. Conserva una pintura del titular del siglo XVII, que Álvaro de Baena califica de "primorosa" en dicha Capilla como mesa de altar unas Arcas que contuvieron el cuerpo del patrón de Madrid en la Capilla de la Archicofradía Sacramental de San Isidro (Madrid). Muy cerca de la Capilla de la Archicofradía Sacramental, entrando por la calle del Ángel, la calle de San Isidro Labrador, que llega hasta la calle de Don Pedro. Su nombre de debe a una imagen del Santo que había en el humilladero de la calle del Ángel. Es la única que lleva su nombre de las cuatro que hubo en Madrid: el petril de Santiesteban, la de Alfonso VI y las de la Huerta del Bayo. Volviendo por la calle Tabernillas, llegamos de nuevo a la plaza de los Carros, antigua Puerta de Moros, que fue derribada para construir la Capilla de San Isidro, y bajo cuyo pavimento se ha encontrado en recientes excavaciones arqueológicas un Viaje de Aguas musulmán. Atravesando la plaza de San Andrés, tomamos la calle del Almendro donde podemos ver unos metros más adelante, a la derecha, restos de la antigua muralla cristiana de Madrid. En la confluencia de la calle del Almendro con el Petril de Santiesteban, otro recuerdo de San Isidro: LA CUADRA
Bajando el Pretil de Santiesteban la calle del Nuncio, y bordeando el ábside la iglesia de San Pedro por la Costanilla del Nuncio, cruzamos la calle de Segovia y llegamos a la calle del Doctor Letamendi, donde encontramos la más significativa de las casas relacionadas con la vida de San Isidro.
CASA DE JUAN DE VARGASEn el número 1 de la calle Doctor Letamendi, esquina a San Justo, se encuentra una casa construida entre los siglos XVI-XVII en el solar de una de las casas donde vivió Juan de Vargas. En la puerta de entrada conserva una inscripción que lo recuerda:
Casa
de Juan de Vargas en la que vivió San Isidro. En 1855 estuvo a punto de desaparecer, intentó derribarse. A principios del s.XX fue comprada por la familia Forns. La casa un bellísimo patio con un pozo y decorada con cuadros y una escultura de San Isidro. Ocupa una parcela céntrica y tiene construidos 2.675 m2. Fallecido en 1971 sin descendencia, él ultimo miembro de la familia propietaria, en estado de ruina que presentaba, y de varias vicisitudes que hicieron temer su desaparición, la Gerencia Municipal de Urbanismo del Consistorio expropió el inmueble, que después de su .rehabilitación, cuyas obras podrían terminar en el año 2002, será sede de la Fundación Madrid Nuevo Milenio, dedicada al estudio del patrimonio cultural madrileño, especialmente arquitectónico, y de la que forman parte las Fundaciones Caja Madrid,Antonio Camuñas, BBVA, Argentaria y Areces. Entonces podrán visitarse algunas salas con recuerdos del Patrón de Madrid. Continuamos nuestro itinerario por la calle de San Justo, y paSando por la calle del Cordón, junto a la Casa de Cisneros, llegamos a la Plaza de la Villa, en la que destaca la:
CASA DE LA VILLA El edifico fue proyectado por Juan Gómez de Mora, concluyéndose las obras en 1696. En la Casa de la Villa estuvieron las reliquias de Santa María de la Cabeza desde 1645 hasta 1769, primero en el Archivo Secreto y después en el Oratorio o Capilla, decorada con pinturas al fresco de Antonio Palomino con escenas de la vida de San Isidro y Santa María de la Cabeza realizadas en 1696. En 1896 se construyó el patio interior, donde en el año 2000 se presentó el libro SAN ISIDRO DE MADRID: UN TRABAJADOR UNIVERSAL, ante el alcalde y autoridades de la villa. Un Patio de
Cristales, en cuyas vidrieras aparecen los Santos labradores, como señalamos en
el capítulo dedicado a Iconografía, donde describimos pinturas y
vidrieras. Tomamos a la izquierda la calle Mayor, en dirección hacia la Cuesta de la Vega. A la derecha cruzamos la calle Factor, en la que se encuentran parte de los cimientos de la antigua Iglesia de Santa María, lugar asiduo de peregrinación de San Isidro. Continuando por la calle Mayor hasta la calle de Bailén, encontramos el siguiente punto de nuestro itinerario:
CATEDRAL DE SANTA MARIA LA REAL DE LA ALMUDENAC/ Bailén, s/n El edificio fue proyectado por el Marqués de Cubas, como iglesia dedicada a La Almudena. Se colocó la primera piedra en 1883. Erigida la diócesis de Madrid en 1885, se amplió el proyecto, que pretendía un edificio gótico recordando las catedrales de Castilla del siglo XV. Después de muchas modificaciones y paralización de las obras, se concluyó en 1993 con planos de D. Fernando Chueca Goitia. Visitaremos primero
La Cripta, que tiene su entrada por la calle Mayor. Se abrió al culto el 31 de
mayo de 1911, y fue su último arquitecto D. Enrique María Repullés y Vargas.
Como recuerdos de San Isidro destaca la pintura al fresco de Nuestra Señora de
la Flor de Lis, que fue realizada en el siglo XIII para la iglesia de Santa
María, y redescubierta en 1623 detrás del altar de Nuestra Señora de La
Almudena. La copia de La Almudena que preside el templo, se debe al escultor
Parés, y es de mediados del siglo xx. Es la que procesiona el 9 de
noviembre. Subiendo por la calle Mayor hasta la calle de Bailén, entramos en la actual Catedral de La Almudena por la puerta del crucero el lado del Evangelio. Caminamos a izquierda por la girola hasta la capilla central, dedicada a San Isidro en la que ( expuesto el arca medieval original que contuvo ( cuerpo de San Isidro desde el siglo XIII hasta el año 1620. En los laterales, sobre elevadas peanas, esculturas del siglo XVIII de: Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza ( propiedad del Museo Municipal y del templo). En el frente vidriera contemporánea representando a San Isidro.
Saliendo de la Catedral por la plaza la Armería vemos el Palacio Real con fachada central se ve coronada por la cúpula la de la Capilla, dos de cuyas pechinas es decoradas con frescos de Corrado Giaquetto, de la segunda mitad del siglo XVIII representando a San Isidro y a Santa María de Cabeza.Los reyes siempre han recurrido al cuerpo del Santo ante cualquier mal que han padecido incluso se lo han llevado al lecho de muerte. Volvemos por las calles de Bailén Mayor hasta la calle Ciudad Rodrigo, por entrar en la...
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Antes de adentrarnos en la descripción histórica de la Capilla adentrémonos en la historia de este bello paraje. El Cortijo de San Isidro lo componen varias dependencias y un vasto terreno de cultivo creado en época de Carlos III como modelo de explotación agrícola. Dicho Cortijo mando crearlo el Rey a sus ministros Grimaldi y Floridablanca, un Real Cortijo con algo más de 530 fanegas de tierra donde poder experimentar y explotar agrícolamente el terreno y criar ganado.
Los
orígenes del Cortijo de San Isidro, ubicado en la Vega del Tajo y a muy poca
distancia de Oreja (Aurelia), podemos decir que datan del asentamiento de
los “Carpeti”, un pueblo celtíbero, en el Vado del Tajo. El hecho más
importante ocurrido en aquella época fue la derrota de los Carpetanos (un
ejercito de 100.000 hombres) por el general cartaginés Aníbal en el año 220
antes de Cristo, en una batalla astuta en la que con un número inferior de
guerreros y el empleo de 40 elefantes logró vencerlos y apoderarse de sus
territorios. Luis Maria Burillo Sole, en
su obra “Aranjuez Ruta Artística”, nos narra esta batalla prodigiosamente:
“Embriagado Aníbal con tanta victoria como
iba obteniendo a su paso guerrero, en el año 220 antes de Jesucristo, salió
a campaña, tomando por fuerza de armas a Hernandica y Arcabala, ciudades de
los Chartos. |
Sediento de
más laureles se encaminó hacia la Carpetania. Sus naturales, unidos a los
Ocaldes y a los “henandicos”, formaron un ejercito de 100.000 hombres, saliendo
al encuentro de Aníbal no muy lejos del río Tajo, y, al creer de algunos
autores, en la Vega de Colmenar, por bajo de la ciudad de Aurelia, hasta el
Jarama.
Fueron
vistos por Aníbal, sentado éste su real, con gran cautela, sobre la ribera del
río, sin mostrar deseos de hacerles frente. Llegada la noche, y en el primer
sueño de los vacceos, carpetanos y olcades, se arrojo sobre ellos. Usó Aníbal de
la estratagema y del engaño. Ya dijo Floro que “España fue su maestra en el arte
militar”. Al despuntar el alba, creyeron los aliados que huía Aníbal,
precipitándose confiadamente en el agua. Batalla tan desigual se libró en medio
del río, muriendo muchos hombres ahogados y otros pisoteados por los elefantes.
Los que prudentemente creyeron salvarse retirándose a la ribera, fueron
desbaratados antes de conseguir unidad de acción y orden de batalla, quedando
todos ellos vencidos desastrosamente, más que por la superioridad del ejercito
de Aníbal, por la astucia e inteligencia de éste, quien, pasando el río, taló y
destruyó los campos, causando tanto pavor a los otros pueblos carpetanos, que en
breve tiempo se le entregaron todos sin condiciones”.
En memoria del lugar donde se desarrolló la batalla se conservan los nombres de dos Valles sobre el Cortijo: Valdeguerra y Valdeguerrilla (según el libro de Álvarez de Quindós).
La Reconquista
En el periodo de tiempo
transcurrido entre Aníbal y la Reconquista la península es gobernada
cronológicamente por romanos, visigodos y musulmanes
Durante este
largo periodo de tiempo en la Vega del Tajo, los pueblos surgidos entre Aurelia
y el Jarama sufrieron continuos cambios y tensiones por las disputas entre
cristianos y musulmanes (Almorávides).
El día 31 de
Octubre de 1139 fue conquistado el terreno por el ejército del Rey Cristiano
Alfonso VII, nieto de Alfonso VI, después de un asedio de 7 meses a la ciudad de
Aurelia.
Nos relata
D. Modesto la Fuente en su historia de España (Tomo 3. Año 1888):
Fue algo grandioso; de gran aparato guerrero 30.000 moros
Almorávides de África. Al final se retiraron “sin victoria y sin honor”.
En el libro
de Álvarez de Quindós se dice textualmente: “El
Alcay de Alí entregó el Castillo y Aurelia el 31 de Octubre, martes de la era
1178, que es el año del Señor 1139”.
Al echar el
Rey cristiano a los moros africanos se quedó desierta la vega y entonces
florecieron pequeñas aldeas de campesinos como Aranzuet, Alpaxés, Castellanos,
Espinarejo, Carabaña del Tajo, San Juan del Valle, Gulpijares... y en la zona
alta de lo que es el Cortijo la aldea de Villafranca.
La Orden de Santiago y la Corona
Mas tarde , el Rey Alfonso VIII, el 11 de Septiembre de 1171, cedió el termino a la Orden de Santiago (creada en León por Fernando II en 1161, bajo la protección del Apostol Santiago) con sus aldeas, viñas, praderas, bosques, ríos, pesqueras, montes y todo lo que en él hubiera.
Entre los
años 1387 al 1409 en que murió el Maestro de la Orden de Santiago D. Lorenzo
Suárez de Figueroa se hizo levantar un palacio de excelente fábrica de cantería
y ladrillos en la zona de Aranzuet (Aranjuez) justo en este lugar se alza
majestuoso el actual Palacio Real de Aranjuez.
Cuando
adquieren los Reyes Católicos la administración perpetua, y el cargo de Maestres
de las ordenes, se alojaron muchas veces en este Palacio. La Vega del Tajo por
tanto pasa a la Corona en estas fechas convirtiéndose en una especie de finca
privada de los Reyes.
En el año1762, por orden de Carlos
III, hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio, en la zona del Cortijo se
rotulan los terrenos creándose praderas para pastos y se mandan traer de
Nápoles vacas para su crianza y reproducción que se extendieron por el Vadillo
de los Pastores situado entre la Casa de Vacas y el Cortijo, la Cenizosa en las
Asperillas y tierras de Villafranca. La Dirección y control de estas praderas se
le asigno a D. Josef Palaci y a su muerte se hizo cargo Carlos Bechio y D.
Esteban Palaci, clérigos todos de Lombardía que a este fin vinieron de Italia.
Cuatro años más tarde, el 24 de Diciembre de 1766 por orden de S.M el Rey Carlos
III, se asientan los primeros colonos y, viendo que el pasto recolectado era
demasiado para la manutención de las vacas, se destinan las praderas cercanas a
la casa para pastos y las más alejadas, desde las Asperillas hasta el termino de
Colmenar, para siembra de grano, viñedos y olivares.
Las olivas
plantadas fueron 25.000 y las cepas plantadas en principio 88.000 llegándose a
un total de 128.000 en 1786 pues, según nos relata Álvarez de Quindós, “el
año 1786 se plantaron cuarenta mil cepas más, y ascendía la plantación de todo a
ciento veinte y ocho mil vides y veinte y cinco mil olivas, repartidas en
cuarteles o viñas”.
El nombre del Real Cortijo de San Isidro, según nos indica Quindós, “se le dio en 1768 fecha en que estaba como director de la finca D. José Ripamonti, natural de Spino, Ovispado de Lode”.
En 1770 se
construyó una gran casa con cuarto para los Reyes, habitación para el director y
otros dependientes, cuadras, pajares, talleres y almacenes, con un oratorio que
se bendijo en 1771.
A este
Cortijo se añadió el año 1777 otro que era de varios vecinos de Colmenar
(Cortijo Viejo) y lo vendieron al Rey.
En 1782,
según nos describe el diccionario geográfico Madoz de 1845: “se construyó
un lagar en alto, separado de la casa, solado de piedra con dos máquinas de
prensar y usillos; siendo admirable la bodega que se le destino de más de 300
varas de longitud con crecido número de cubas y tinajas, toda de bóveda y de
rosca de ladrillo con dos puertas para entrar y salir los carros. De la bodega
se baja a la cueva , que son dos ramales de bóvedas de ladrillo, el uno para los
vinos y el otro para almacén de aceite".
De este Real Cortijo subsisten los edificios principales, la Casa Grande, la Bodega - Cueva - Lagar y la Capilla de San Isidro que se empezó a construir en 1782.
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De 1783 datan unos pilares(“pilaritos” según Álvarez de Quindós) de piedra con los nombres y procedencia de las vides, se conserva uno que esta situado en el centro del Jardín Grande con las siguientes inscripciones en sus caras: “Sarmientos Griegos de Nápoles” en una de ellas y “Romana Carlos III. Año 1783” en otra. Después de mucho indagar al respecto no he conseguido encontrar ningún otro “pilarito” en todo el Real Cortijo de San Isidro. El año 1786 el arquitecto D. Manuel Serrano encarga a la Fábrica de Tinajas “el Convento” de D. José González Pérez en Colmenar 120 tinajas para la bodega por la cantidad de 53.171 reales. La Corona no reparo en gastos para planificar y establecer el Cortijo pero una vez concluida la obra, en vez de dar beneficios, la Corona perdía más de 200.000 reales al año. Viendo S.M. que esto no se podía mantener manda, año 1794, que se arrienden las tierras |
pero antes de tener efecto dicho
mandato el Rey acuerda con D. Manuel Godoy, Duque de Alcudia, cederle a éste los
Reales Cortijos de San Isidro y de Canosa por la huerta que D. Manuel Godoy
poseía en la Moncloa con todos sus frutos pendientes, efectos y utensilios de
labor. Esta decisión de S.M. se comunicó al gobierno en una orden fechada el 19
de Febrero de 1795 y para validarla y dar firmeza de la misma se otorgó
escritura por el Gobernador de Aranjuez D. José Roxas en nombre de S.M. y un
apoderado de D. Manuel Godoy el 22 de Febrero del mismo año ante Juan Martín y
Andrés Arteaga, escribanos del Gobierno.
Poco tiempo
estuvo el Cortijo en manos de D. Manuel Godoy pues, una vez se estableció
fábrica de licores una yeguada y se aumentó el ganado lanar, acordaron de nuevo
S.M. y D. Manuel Godoy retornar la propiedad del Cortijo a la Corona y en
compensación S.M cede a D. Manuel Godoy los lagos de la Albufera de Valencia.
El 28 de Febrero de 1798 se otorga nuevamente escritura solemne por el
Gobernador, en nombre de S.M. y D. José Noriega apoderado de D. Manuel Godoy,
ante D. Manuel Sánchez escribano del Gobierno.
El año 1815
el cortijo es arrendado por la corona a D. Pedro García y a D. Pedro Somoza en
la cantidad de 120.000 reales anuales dejando de nuevo a la corona dicha
propiedad el año 1827.
Curioso es
destacar que el 7 de Mayo de 1829, el cuerpo incorrupto de San Isidro Labrador y
las reliquias de Santa María de la Cabeza son trasladadas al Palacio Real de
Aranjuez, por enfermedad de la reina Dª Josefa Amalia. Regresan el 19 de mayo.
En 1832 el
cortijo vuelve a ser arrendado de nuevo por la Corona a una Sociedad de suizos,
esta sociedad suiza instaló una serie de modernas máquinas agrícolas pero viendo
que no conseguían beneficios al poco tiempo se retiraron con perdidas de
importancia.
Durante los
veinticinco años siguientes fueron administradas las tierras del Cortijo por la
Corona a excepción de la zona llamada la trazonera que siempre estuvo arrendada.
Durante este
periodo de veinticinco años hubo un administrador D. Manuel Jacome (1843) que
intenta dar nueva vida a estas posesiones, en cierta forma abandonadas a la
buena dirección, intenta sanear lo más perdido del olivar y sustituir algunos
miles de cepas de las ya envejecidas viñas, labor llevada a cabo por expertos
andaluces traídos para tal fin. En esta época también se crea una pequeña
fábrica de aguardientes, se arregla la almazara o molino de aceite, se construyó
un establo para los bueyes de labranza y se remodelaron con albañilería los
edificios.
A D. Manuel
Jacome le sucedieron otros administradores hasta que el año 1856, estando las
viñas y el olivar en extrema decadencia, se dispuso por la administración
general la tala completa de todo aquel plantío pero por intervención del
administrador no llego a surtir efecto dicha orden.
El general Juan Prim, Marques de Castillejos, se hace cargo de las tierras del Cortijo adquiriendo las mismas el año 1868, tras el destronamiento de Isabel II, dicho General pensó en la posibilidad de construir un tramo de ferrocarril que uniera el Cortijo con la red viaria de Madrid.
A la muerte
del General Prim (1871), se hace cargo de la propiedad la Duquesa viuda de Prim
hasta 1888 en que pasa la propiedad al Marques de la Laguna D. José Collado.
En 1887, en
la Fáfrica de Tinajas “el Convento” de D. José González Pérez en Colmenar, León
Sánchez, oficial de José González, construyó la tinaja mayor que se ha conocido
hasta la fecha, una tinaja que tenía 1041 arrobas, que no pudo cocerse por no
caber en ningún horno a causa del extraordinario tamaño que tenía. El mismo
oficial, en 1888 hizo una tinaja de 714 arrobas y otra de 695, que fueron
regaladas por su patrón a los Marqueses de la Laguna, conservándolas estos en su
bodega del Cortijo de San Isidro.
Posteriormente la propiedad es adquirida por D. Alfonso Porras procedente de
Córdoba. La propiedad siguió pasando de unas manos a otras hasta llegar al
poder de cuatro bancos al no ser satisfecha una hipoteca del último propietario.
Nos relata
Don Ángel Ortiz Córdoba en el segundo cuaderno de Historia de Aranjuez (Marzo
1986): "Durante la guerra civil 1936-1939, la bodega se convirtió, por su
proximidad con el campo de batalla, en un centro de mando del ejercito
republicano. Para más seguridad, se excavaron dos habitaciones por debajo del
piso de la Bodega, y desde allí se dirigían los movimientos tácticos de aquel
sector".
Pasada la
guerra civil, 1944, el cortijo comienza a venderse en parcelas, adquiriéndose
casi en su totalidad por el Instituto Nacional de Colonización.
La Real Capilla de San Isidro
La Real Capilla de San Isidro empieza a proyectarse por orden del Rey Carlos III a causa del poco aforo del oratorio situado en la casa el cual no podía acoger en su totalidad a los gañanes, empleados, y peones existente en el Cortijo, Se encarga el proyecto a D. Jaime Marquet pero al morir éste, año 1782, ocupó su puesto Don Manuel Serrano que construyó la iglesia actual, inaugurándose el 15 de May de 1788. Nos relata Álvarez de Quindós y Baena haciendo referencia a esto:
"con este motivo se mandó fabricar una ermita en medio de la casa y la bodega, con advocación de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, de sólida fábrica, y una nave, con su cúpula, y frontispicio de orden dórico, donde todos los años se celebra la conmemoración del Santo el día 15 de Mayo, asistiendo el Cura y Capellanes de Alpaxés".
Una forma original de ayudar a solventar los gastos de mantenimiento de la Iglesia de San Isidro es la realización de una subasta de frutos del campo aportados por los lugareños, tanto del Cortijo de San Isidro como por los de Aranjuez, acudiendo las Autoridades locales a tal evento.
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Una parte de los frutos donados por los lugareños para la subasta que tuvo su origen al desechar la tómbola para tal fin. |
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Momento de la Puja sobre los frutos en la subasta, la recaudación se utiliza para el mantenimiento de la capilla. |
No quiero terminar sin hacer mención al valioso estudio histórico-descriptivo realizado por Dña. Josefina Freire Ferrero, arquitecto de interiores y vecina del Cortijo, sobre la Real Capilla de San Isidro, el cual reproduzco en su gran parte.
"Cuando te diriges al Cortijo, lo primero que se aprecia a lo lejos es una pequeña iglesia rodeada de casitas a modo de cuento de princesas. Según te acercas, vas viendo una iglesia monumental, proporcionada, de estilo neoclásico con un pórtico de columnas con frontón y balconada Real y en el centro una cúpula de estilo dórico. Una vez que llegas, se aprecian sus dos torres campanario gemelas con columnas adosadas cuadradas, también de estilo dórico.
El frontón o frontispicio tiene un medallón de piedra labrada en el centro donde anteriormente había un reloj eléctrico de pesas (Arribas), que corona el pórtico de cuatro columnas redondas, de estilo dórico, de piedra de Colmenar de Oreja que sostienen la balconada Real para que el Rey saludase, desde una altura superior, a los demás fieles. Su acceso es por medio de una puerta pequeña en el centro de la fachada principal desde el coro.
Seguimos observando y vemos que está rodeada de zonas verdes y árboles, como protegiéndola creando una sensación de bienestar y sosiego. La ermita o iglesia es de planta cuadrada, la fachada de ladrillo visto con cornisa en forma de Escocia (como el resto del pueblo) con zócalo de piedra caliza. Existe un plano topográfico, año 1860, acotado en el que figuran 14,95 mts. de ancha por 15,50 mts. de larga, sin el pórtico, con una superficie de planta de 225 m2 aproximadamente.
Está enclavada en la fachada sur del pueblo, en el centro de una plaza cuadrada de soportales abierta al mediodía con pavimento de ladrillo visto que encuadra perola del río Tajo, desde donde parte una amplia y larga calle recta bordeada de olmos que conduce a Aranjuez.
Entre la calle y la plaza existe un pequeño jardincillo compuesto de dos macizos iguales y simétricos y en el centro de cada uno de ellos un ciprés hace guardia en la puerta de entrada a la plaza. Parecen darnos la bienvenida al tiempo que guardan la iglesia. Este encuentro te llena de curiosidad y empiezas a pensar en sus orígenes.
Al principio en el año1771, había solamente un pequeño oratorio junto al cuarto del Rey en el edificio grande de la derecha según entramos desde Aranjuez. Como venían a misa gañanes, empleados, peones, mozos, campesinos y toda clase de personas, se quedó pequeño y el Rey Carlos III mandó al arquitecto director D. Jaime Marquet (francés) proyectar una nueva iglesia , pero al morir este en 1782 ocupó su puesto D. Manuel Serrano que construyó la iglesia actual, inaugurándose el 15 de Mayo de 1788.
Tenemos datos de que Vicente Mencherón fue el contratista de las obras de albañilería y mampostería. En el plano topográfico de Domingo de Aguirre (1772-73) todavía no figura la iglesia.
Al entrar, por el pórtico, vemos que su interior es de planta en forma de cruz griega. En el fondo está el Altar Mayor de mármol rojo. A ambos lados del Altar Mayor hay dos puertas simétricas que comunican con la sacristía. Al coro, balcón real y campanario se sube a través de una puerta a la derecha nada más entrar que da paso a una escalera de peldaños muy estrechos. A la izquierda se encuentra el baptisterio. El interior es arquitectónicamente clásico, de formas geométricas algo simples, molduras rectilíneas de ángulos rectos, neoclásica aunque con detalles barrocos. El pavimento es de piedra de Colmenar apiconada a mano, por canteros de Colmenar de Oreja, de gran valor artesanal, losas grandes concertadas. Es una iglesia acogedora. Tiene una serie de objetos que los fieles cortijeros han ido donando, como la lámpara araña de bronce con 16 brazos de gran circunferencia, el reloj de pié de caja de madera, la corona de plata de la Virgen, etc. Pero lo que realmente te envuelve, te impacta son esas tres grandes pinturas murales de grandes dimensiones.
En el año 1949 se restauró la iglesia y se les encargó al maestro Ramón Stolz Viciano. Las realizó con la ayuda de su hijo. Usó como modelos algunas personas y animales cortijeros. La realización de las pinturas duró desde Noviembre de 1948 hasta Mayo de 1949. Narran los principales milagros del santo. Parece que le pagaron el doble de lo que se ajustó (70.000 pts.) por lo satisfecho que quedó el entonces Instituto Nacional de Colonización que era el propietario de la Iglesia. Stolz es un maestro de la pintura española. Su pintura se caracteriza por su soltura, elegancia y gran precisión. Sus composiciones son equilibradas, de colores suaves con claros-curos de gran riqueza pictórica. En Zaragoza en el Pilar, hay pinturas del maestro del mismo estilo que las nuestras.
Monasterio de San Pascual (Aranjuez)
El Instituto de Enseñanza Media San Isidro
Ocupa hoy día la sede de la que fue una de las instituciones docentes más relevantes en la historia de España, el Colegio Imperial de los jesuitas. En sus "Reales Estudios" se formaron formaron los hijos de buena parte de la nobleza española durante el Antiguo Régimen, hasta la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767. Los mejores tratados de enseñanza de las Matemáticas y la Astronomía, escritos en la España del siglo XVII, fueron redactados por científicos vinculados a este centro En 1560 se establece el primer Colegio de jesuitas en Madrid, en la parte ocupada por la actual Iglesia. En 1768, expulsados los jesuitas, se divide el edificio en tres partes: la primera de ellas para viviendas, la segunda (conventual) es utilizada para los llamados "Estudios Reales de San Isidro" y la tercera parte, la iglesia, se dedica a San Isidro transformándose en Colegiata. El Colegio, tras su transformación en Escuela de Arquitectura e instituto de Segunda Enseñanza, fue reformado y ampliado en 1876 por Francisco Jareño. Arquitectura En 1560 se establece el primer Colegio de Jesuitas en Madrid, en la parte ocupada por la actual Iglesia. Tras la muerte, en 1603, de la emperatriz María, hermana de Felipe II, deja sus bienes a la Compañía de Jesús "para construir de nueva planta todas sus dependencias, incluso la Iglesia, y realizar con mayor intensidad y facilidad su importante misión".
Se comienza en 1622 y se dedica a San Francisco Javier. Los estudios se inauguran en 1625. En 1768, expulsados los Jesuitas, se divide el edificio para su nueva utilización en tres partes: la primera de ellas para viviendas, la segunda (conventual) es utilizada para los llamados "Estudios Reales de San Isidro", provistos de Cátedras de Ciencias y Letras, más tarde se convertiría en Instituto de Segunda Enseñanza y engloba dentro de sus enseñanzas los estudios de Arquitectura (1851-1933). La tercera parte, la iglesia se dedica a San Isidro (1769), transformándose en Colegiat aEn el año 1885 se eleva la Colegiata a Catedral; la construcción del Templo estuvo a cargo del Jesuita Pedro Sánchez, que tenia dotes singulares de "tracista" y tuvo formación de albañil antes de ingresar en la Compañía de Jesús. La obra se termina en 166
Las notas más características del templo son el uso de toda aquella serie de elementos comunes a la arquitectura jesuítica. Las torres de planta cuadrada que quedan inconclusas por culpa de los arquitectos municipales (1675) y la cúpula, siendo ésta la primera que se construyó con entramado de madera revestida de ladrillo por dentro y de pizarra y plomo por fuera, método que se extendió por su ligereza y economí
La transformación de la Iglesia en Colegiata de San Isidro la lleva a cabo Ventura Rodríguez, que modifica toda la decoración interio
Estas reformas -especialmente en la zona lindante con la calle de Toledo-, al menos la parte de mayor mérito artístico: portada y patio principal de gusto herreriano, fueron ejecutadas por el maestro cantero Melchor Buexas (1692). El Colegio, con la pródiga decoración del Claustro y portadas, constituye un gran testimonio del barroco ornamental del último tercio del siglo XVII.
El Decreto provisional del origen del Colegio establecía la necesidad de habilitar viviendas para los empleados en el propio edificio. Esta condición trajo consigo un buen número de reforma .El Colegio, tras su transformación en Escuela de Arquitectura e instituto de Segunda Enseñanza, fue reformado y ampliado, en 1876, por Francisco Jareño que unifica la fachada y realiza una entrada independiente. PLANTA CONJUNTO SAN ISIDRO - APARECEN DIBUJADOS, EN COLOR AMARILLO, LAS PARTES EXISTENTES HACIA 1679: EL PERFIL DE LA IGLESIA, EL LLAMADO CUARTO VIEJO POR DETRÁS DE ELLA Y EL PABELLÓN DE LAS ESCUELAS, CONSTRUIDO SEGÚN TRAZA DE F. DE MORA, QUE COMPRENDE LAS CLASES DE RETÓRICA Y CRONOLOGÍA, DE MEDIANOS, MENORES, MÍNIMOS Y REMÍNIMOS.
DIBUJADOS EN COLOR: EL PATIO, LA PORTERÍA, ESCALERA PRINCIPAL -SITUADA ADYACENTE A LA IGLESIA, A MANO IZQUIERDA SEGÚN SE ENTRA POR LA PORTERÍA, EN LUGAR DE AL FONDO DEL PATIO-, CLAUSTRO PRINCIPAL DEL COLEGIO -TAL COMO EFECTIVAMENTE SE CONSTRUYÓ Y, EN EL PABELLÓN DE LAS ESCUELAS, LAS CLASES DE TEOLOGÍA Y MATEMÁTICAS, QUE CIERRA EL LLAMADO PATIO DE ESCUELAS Y LA CAPILLA DE LA CONGREGACIÓN.
El Instituto de Enseñanza Media San Isidro, en la calle Toledo, ocupa hoy día la sede de la que fue una de las instituciones docentes más relevantes en la historia de España, el Colegio Imperial de los jesuitas. Ya desde 1572 la Compañía venía teniendo en este solar un colegio en el que estudiaron alumnos tan ilustres como Lope de Vega, Calderón de la Barca y Francisco de Quevedo. Y fue a partir de principios del siglo XVII cuando, gracias al legado de la emperatriz María de Austria (hija de Carlos V), comenzaron las grandes obras del templo -la catedral de San Isidro- y del propio centro de estudios.
En 1614 estaba concluida ya la capilla de la Congregación de la Inmaculada; y en 1625 se inició la construcción del edificio conocido como los Reales Estudios, el lugar donde se formaron los hijos de buena parte de la nobleza española durante el Antiguo Régimen hasta la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767. En el relanzamiento del colegio se debe apreciar la intensa alianza entre los intereses de la Corona y los de la Compañía de Jesús. Felipe IV y el Conde Duque de Olivares prestaron todo su apoyo para crear un centro donde podrían entrar en contacto las elites nobiliarias y, al tiempo, aprender a servir a su soberano en la corte. El plan fundacional de los nuevos estudios (1625) recoge este asunto. Allí se mencionan las "necesidades de la república" y la "buena educación de los hijos de los príncipes nobles", la "noticia que dan las ciencias y disciplinas liberales para todos los negocios" y el "servicio al Rey y a la patria". Así las cosas, no debe extrañar las reacciones contrarias que los planes reales suscitaron: las Universidades de Alcalá y Salamanca, capitales culturales del Renacimiento español, adivinaron pronto la gran amenaza que suponía para ellas un centro como éste destinado a ejercer una visible hegemonía en la cultura del Barroco.
CLAUSTRO DE LOS REALES ESTUDIOS
Desde 1599 estaba ya fraguado el plan docente que se seguía en todos los colegios de la orden, la Ratio Studorium, un proyecto educativo integral donde el latín, las letras y el teatro se combinaban con la filosofía natural y experimental, y todo ello con la esgrima, la danza y otras actividades bajo el respeto a la jerarquía y el fomento a la creatividad. En el Colegio Imperial se hacían primero los Estudios Menores de Gramática durante seis cursos, que abarcaban desde el aprendizaje incipiente de las declinaciones y conjugaciones hasta la prosodia, el verso y la retórica clásica.
El Plan de Estudios Mayores del Colegio tenía 17 cátedras, entre las que había algunas dedicadas a lenguas clásicas, lógica, filosofía natural aristotélica, historia cronológica, Sagrada Escritura, teología moral y materias más o menos convencionales, pero también otras consagradas a las nuevas ciencias: matemáticas vinculadas a la medición, astronomía, cálculo de posiciones e hidrografía, anatomía, historia natural, botánica y mineralogía. Además, había dos que recogían los estudios militares y los saberes de la economía y la política. Sin duda, se trataba de formar a los futuros cortesanos y administradores de la Monarquía. Los Reales Estudios en el Colegio Imperial (1625-1767) tuvieron, por tanto, bien presentes las necesidades técnicas y la cualificación científica que requería el ejercicio del poder. Es significativo también que la Cátedra de Cosmografía y Matemáticas de la Academia de Matemáticas creada por Felipe II pasara a incorporarse al Colegio Imperial en 1628; y también que otra de las tres cátedras de matemáticas del Colegio fuera sufragada por el Consejo de Indias. Ocurre, simplemente, que las antiguas atribuciones de otras instancias (Casa de Contratación, la citada Academia de Felipe II, el propio Consejo de Indias) fueron asumidas y desplazadas a la órbita de los jesuitas, los verdaderos monopolizadores de la enseñanza nobiliaria, los ejecutores de buena parte de los proyectos técnicos e intelectuales relacionados con las Indias y, sin duda, los encargados de conciliar los nuevos conocimientos con el dogma católico. Entre los científicos de renombre que impartieron docencia en sus aulas están Claude Richard, La Faille, Alexandro Berneto, Pedro de Fresneda, Juan Eusebio Nieremberg y José de Zaragoza. El eclecticismo -una categoría que la cultura del Barroco y la obra de los jesuitas conjugaron seguramente mejor que nadie- hizo que junto al rechazo del heliocentrismo y el atomismo, por el Colegio Imperial desfilaran muchas de las nuevas ideas.
Así, por ejemplo, no es de extrañar que los mejores tratados de enseñanza de geometría, trigonometría, aritmética, álgebra y astronomía escritos en la España del siglo XVII salieran de la pluma de Richard, La Faille y Zaragoza. Y tampoco que, más allá de su época dorada, en pleno siglo ilustrado, tuviera que ser el jesuita Padre Burriel quien ayudara a Jorge Juan a publicar sus trabajos astronómicos donde defendía abiertamente el sistema copernicano Obviamente, el mundo de las ciencias no fue el único en que descollaron sus profesores y alumnos. Ya hemos mencionado a Lope, Calderón y Quevedo. Las justas poéticas del Colegio fueron ciertamente famosas y algunos de los mejores predicadores de su tiempo (un género entonces de gran importancia) fueron miembros del Colegio, cuando no sus propios rectores, como es el caso del Padre Jerónimo de Florencia .En el siglo XVIII las grandes atribuciones en materia de cosmografía, geografía y matemáticas de que gozaban los jesuitas fueron pasando a manos de los ingenieros militares y los oficiales científicos de la Armada, los nuevos brazos de una Monarquía que liquidó su vieja alianza con la Compañía en favor de otros cuerpos más cercanos a sus ideales centralizadores y burocráticos
Con esto concluimos la visita al Madrid de San Isidro, para más información consultar el libro de San Isidro y desde aqui se anima a todos los hijos de Madrid a inscribirse en la real congregación del Santo para unirse a su Santa devoción. Gracias .
